Casa Bellaria es una residencia contemporánea ubicada en Guachipelín de Escazú, con aproximadamente 622 m² de construcción sobre dos lotes contiguos que suman un área de 1.749 m². Con cuatro habitaciones, cinco baños completos y un medio baño, la propiedad combina espacios interiores amplios, detalles arquitectónicos distintivos y una relación constante con la vegetación que la rodea.
El nombre Casa Bellaria nace de uno de los elementos más característicos de la residencia: una colección de campanas suspendidas que acompaña el atrio central. Este jardín interior se convierte en uno de los principales puntos focales de la arquitectura, permitiendo la entrada de luz natural y vegetación hacia las áreas de circulación y creando conexiones visuales entre distintos espacios de la casa.
El área social principal se distingue por sus techos altos, elementos estructurales expuestos y una llamativa instalación contemporánea de luminarias suspendidas. Los amplios ventanales aportan abundante iluminación natural, mientras que las generosas proporciones permiten integrar cómodamente las salas y el comedor. Los pisos pulidos, detalles en madera y obras de arte aportan calidez al lenguaje contemporáneo de la residencia.
La cocina cuenta con una amplia isla central con espacio para sentarse, abundantes muebles de almacenamiento, generosas superficies de trabajo y electrodomésticos integrados. Sus grandes ventanales enmarcan la vegetación exterior y proporcionan iluminación natural durante el día. Por sus dimensiones y distribución, funciona tanto para las actividades cotidianas como para compartir en un ambiente cómodo y funcional.
Las habitaciones mantienen el énfasis de la casa en amplitud y luz natural. Los pisos de madera aportan calidez, mientras que los grandes ventanales y cortinas de piso a techo mantienen una conexión visual con las áreas verdes. La habitación principal ofrece proporciones generosas y espacio adicional para una zona de estar. Los baños incorporan superficies de piedra, duchas con cerramientos de vidrio, mobiliario contemporáneo y amplios espejos, conservando una línea de materiales coherente con el resto de la residencia.
Una de las características que mejor define a Casa Bellaria es la relación entre su arquitectura y los espacios exteriores. Una terraza cubierta se extiende junto a la residencia y ofrece un agradable espacio para comedor y sala al aire libre. Rodeada de vegetación tropical madura, funciona como una transición natural entre el interior de la casa y sus jardines. Su estructura de cubierta transparente permite aprovechar la iluminación natural mientras brinda protección frente a las condiciones del clima.
Los 1.749 m² de terreno, distribuidos en dos lotes contiguos, proporcionan a Casa Bellaria un entorno especialmente amplio para su ubicación en Guachipelín. La vegetación madura que rodea la residencia contribuye a su privacidad, mientras que el jardín interior y las múltiples aperturas de la arquitectura permiten que el verde esté presente desde diferentes áreas de la casa.
A estas características se suman elementos prácticos importantes para la vida cotidiana. La propiedad dispone de cuatro espacios de estacionamiento interiores y seis espacios exteriores adicionales, con capacidad total para diez vehículos. Construida en 2015, sus aproximadamente 622 m² de construcción ofrecen una distribución generosa entre áreas sociales, privadas y de servicio.
Su ubicación en Guachipelín permite disfrutar de un entorno residencial consolidado y, al mismo tiempo, mantenerse cerca de la amplia oferta comercial y de servicios del oeste de San José. Escazú y sus alrededores concentran centros corporativos, restaurantes, comercios, centros médicos, instituciones educativas y servicios para las necesidades diarias. La cercanía con importantes vías de conexión facilita además los desplazamientos hacia otros sectores del Gran Área Metropolitana.
Casa Bellaria reúne una serie de atributos poco comunes en una misma propiedad: un terreno de 1.749 m², aproximadamente 622 m² de construcción, amplios espacios sociales, techos altos, un atrio interior lleno de vegetación, terrazas y jardines maduros, todo dentro de una ubicación estratégica en Guachipelín de Escazú. Es una residencia donde la arquitectura, la luz natural y las áreas verdes forman parte integral de la experiencia cotidiana.